jueves, 11 de agosto de 2022

EDITORIAL - MELILLA, EL AGOTAMIENTO DE UN SISTEMA COLONIAL

dependiendo del erario la mayor parte, o mejor dicho, la casi totalidad de los moradores de esta plaza, por cuya razón se dice vulgarmente que no hay allí otro modo de vivir sino con las 12 cosechas, que son las 12 pagas; y consistiendo la población poco menos que TOTALMENTE en los individuos y familias de los diferentes cuerpos fijos para atender su defensa y en los confinados a presidio

PASCUAL MADOZ E IBÁÑEZ. DICCIONARIO GEOGRÁFICO-ESTADÍSTICO-HISTÓRICO DE ESPAÑA Y SUS POSESIONES.


De la concepción determinista de las ciencias, surgió hace un siglo la escuela del geodeterminista. Siguiendo esta línea, si algo define al pueblo rifeño es el molde geográfico en el que adquiere su peculiar forma. Este molde no es otro que una cordillera. El rifeño-yebli no es más que el pueblo montañés que habita la cordillera rifeña desde el Mesolítico. El norte es su principal rasgo de identidad. 

Mřič y Sebta, en tanto trocitos de esa cordillera y en tanto asentamientos milenarios de ese pueblo, son parte indiscutible de la historia y geografía del Rif. Así, de la misma manera que la amputación de una parte del cuerpo implica la muerte de esa parte por putrefacción, Mřič y Sebta sólo pueden vivir como partes del cuerpo rifeño en sus correspondientes comarcas (el Guelaya y Titaouin (Tetuán), respectivamente). 

Desde la invasión castellana de finales del s XV, podemos distinguir dos Melillas: 

* El presidio de Melilla, cuya descripción es la misma que la del presidio de Sebta:

dependiendo del erario la mayor parte, o mejor dicho, la casi totalidad de los moradores de esta plaza, por cuya razón se dice vulgarmente que no hay allí otro modo de vivir sino con las 12 cosechas, que son las 12 pagas; y consistiendo la población poco menos que TOTALMENTE en los individuos y familias de los diferentes cuerpos fijos para atender su defensa y en los confinados a presidio


* El campo de Melilla, o la Mřič de los rifeños, regada por el río Medauar. Esta Mřič estaba articulada al cuerpo del Guelaya por el castillo de Genada, una pieza de la red de castillos que recorría toda la provincia rifeña. 

Aunque se intenta tras la Guerra de Titauin (1859-60), no será hasta después de la I Guerra de Melilla (1863-94), cuando la Melilla "española" invada totalmente a la Melilla rifeña (Mřič) y asuma su papel. Aunque española, Melilla en tanto ciudad seguía siendo geográficamente rifeña y para no morir había de seguir relacionándose con su entorno, razón por la que desde Melilla y Ceuta se planifica la invasión del resto del Rif (el cuerpo de Cebta y Mřič) y ambas ciudades se integran en la administración colonial del Rif bajo la autoridad del Alto Comisario de España en Marruecos. 

Las vías del ferrocarril a modo de jeringas a través de las que el colonialismo chupaba la sangre de la nación rifeña, confluían en en los puertos de Cebta y Mřič, por cuyos puertos entraban masivamente productos españoles y europeos. Para el nativo nativo, la pérdida de la soberanía a nivel nacional derivó en su degradación a nivel social a ser empleado del invasor que lo redujo a minero, comerciante de productos agrícolas y carne de cañón para su Ejército, mientras se instalaban masivamente colonos peninsulares en Cebta y Mřič que per se hacían al nativo extranjero en su propia tierra. 

La desfatachez colonialista sobre el norte o Rif es tal que, a diferencia de la experiencia francesa en Marruecos, en el norte no se crea industria ni se urbaniza seriamente la región. El colonialismo español se comportará básicamente como una alimaña. 

Para un pueblo, cuya única experiencia como Estado tuvo la forma de una efímera República (1921-1926), España promueve decididamente la arabización y refuerza las estructuras feudales, creando una administración indígena civil y militar a base de mercenarios y colaboracionistas.

Mřič es una ciudad erigida para colonizar el resto del Rif. Por eso, desde el 56, Melilla sólo pudo dedicarse al contrabando ilegal. El fin del contrabando, ensayado tímidamente en 2018 y agresivamente en 2020 aprovechando la crisis sanitaria, pone a las ciudades rifeñas y sus entornos en una crisis de identidad

Miles de proletarios rifeños, que pernoctaban fuera de los límites de su ciudad, Melilla, y pasaban el día trabajando en ella por un sueldo miserable han perdido su trabajo sin que el Estado marroquí haya sabido/podido darles una alternativa. Se aferran a la esperanza de que la frontera abrirá y los colonos podrán seguir explotándolos. Ilusiones cada día más lejanas y menos realistas.

Dentro de la ciudad el panorama no es más halagüeño para los nativos nacionalizados como españoles desde 1987. La putrefacción a la que refería al principio del artículo no es otra que la actual situación, la cual puede sintetizarse en que hoy por hoy, no existe economía real en Melilla. La población activa de Melilla la conforman actualmente cuerpos de funcionarios de origen foráneo peninsular, es decir, masas de colonos, mimados y mantenidos. La frágil economía de las ciudades rifeñas puede resumirse grosso modo en que la mayoría de la población de origen peninsular trabaja, a menudo enchufada (capital social, le llaman en sociología), mientras la mayoría de la población nativa norteña, que es la mayoría de la población, está en paro o realizando temporales cursos a menos de 300€ al menos. 

En estas condiciones renovadas de explotación colonialista, de putrefacción, los precios de la metrópoli, aún reducidos por ser Melilla formalmente un Tercer País (otro de los eufemismos por parte de los resquicios del colonialismo) merman y hacen cada vez más difícil la vida en las ciudades rifeñas, induciendo a una lenta emigración tanto de rifeños españoles (los rifeños desde 1987 de primera clase, que viven dentro del enclave) como de los rifeños marroquíes (los rifeños de segunda clase, el proletariado, desprovisto de sus derechos más básicos por pernoctar fuera del enclave).

Sin creer en demasía en las teorías conspiranoicas un servidor sí aprecia un proceso lógico de invasión por substitución (hace un siglo se recurría al exterminio físico) que redunda en el asentamiento masivo de funcionarios colonos dentro y fuera de las ciudades norteñas.   

El agotamiento del sistema colonial del protectorado, que heredó y continuó las ciudades de Mřič y Sebta, implica la vuelta de estos enclaves al sistema de los presidios y a la reducción en número de la población nativa para que la población colona peninsular gane en sus privilegios. Paradójicamente el agotamiento del sistema colonial implicará también la muerte de las ciudades de Mřič y Sebta, hasta ahora unidas a sus cuerpos a través de una frontera ágil que permitía el libre tránsito de rifeños a ambos lados de la frontera. 

Desde 1863, en la región ha habido tres subjetos de intereses contradictorios, el Estado español, el Estado marroquí y el pueblo norteño de Mřič y Sebta, que hayamos confundido nuestros intereses con intereses ajenos quizá ya haya significado nuestra muerte.      

         

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