viernes, 8 de julio de 2022

LA LUCHA CONTRA LA DESCOLONIZACIÓN EN MŘIČ, UNA EXPERIENCIA DISTINTA A LA ARGELINA



Un argumento recurrente es que Ceuta y Melilla no son colonias porque no están así consideradas por la ONU, lo que obvia este planteamiento es que si Sebta y Mřič no están aún consideradas como territorios no autónomos por la ONU no es porque per se no lo sean, sino porque Marruecos no ha presentado el caso al Comité Especial de Descolonización (C-24) de la ONU, que es el que tiene que examinar la situación de las ciudades rifeñas. Es bastante revelador ver los 29 países que forman ese Comité de la ONU: 

Cuba, la República Bolivariana de Venezuela, la Federación de Rusia, China, la República Árabe Siria, Iraq, la República Islámica del Irán, Timor-Leste, Túnez, Indonesia, Papua Nueva Guinea, Mali, Etiopía, la República Unida de Tanzanía, India, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Chile, el Congo, Dominica, Antigua y Barbuda, Côte d’voire, Granada, Fiji, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Sierra Leona.

Entonces, ¿por qué Marruecos no inicia formalmente un proceso de descolonización en la ONU? Don Javier Gómez Murgueza nos da importantes claves: 

«Que las dos plazas siguieran bajo dominio español no se debe tanto a su consideración legal o internacional, como a la forma en que se produjo el nacimiento de Marruecos y la descolonización, o cesión de la tutela si se prefiere. Esta se realizó manteniendo la vinculación con la metrópolis, o sea un estado dependiente, dominante, Francia. El sultanato feudal se convirtió en una nación "moderna" manteniendo la tutela colonial de forma diferente, ya en su madurez compartió la dependencia francesa con la estadounidense. 

Estos cambios no fueron revolucionarios como en Argelia o los países árabes sino negociados. Por ello los flecos fueron resueltos de forma clandestina o enmarañada, la guerra de Sidi Ifni o más tarde el Sahara. Marruecos y España forman parte de una misma geoestrategia y, por lo tanto, no pueden permitirse conflicto de alta graduación. Un nacionalismo popular no hubiera dejado atrás a las dos ciudades y las rocas adyacentes.» 

LA LUCHA DE LOS PIEDS NOIRS EN SEBTA Y MŘIČ

PRIMERA FASE. De la Marcha Verde (1975) a la promulgación de la Ley de Extranjería (1985). El decenio negro. 

En febrero de 1975, cuando era inminente la retirada de los colonos españoles del Sáhara y la constitución de un nuevo Estado, hermano de los independizados Angola y Mozambique, el Estado alaoui planteó súbitamente al Comité de Descolonización de la ONU la situación de Sebta y Mřič, y también del archipiélago rifeño. Pero tras ceder el Estado español la administración del Sahara al Estado marroquí en los acuerdos Tripartitos de Madrid (noviembre de 1975), Marruecos guardó en un cajón su solicitud al Comité de Descolonización de la ONU, mientras su Rey, Hassan II, aprovecharía el discurso del día del Trono para desvelar que el Tratado Tripartito de Madrid tenía una cláusula secreta respectiva a las dos ciudades rifeñas y su archipiélago. Los Estados español y marroquí habrían acordado la evacuación de los colonos españoles en el Rif cuando se descolonizara Gibraltar. El principio de acuerdo era que una potencia no podía tener el pleno control de acceso al Mar Mediterráneo. 

Ya la publicación del Libro Blanco para la Reforma Democrática en noviembre de 1976 sugería la posibilidad de negociar con Marruecos el traspaso de soberania de las ciudades rifeñas y su archipiélago, arrancando las movilizaciones de la población peninsular establecida en las ciudades rifeñas y movilizada por las mismas autoridades coloniales de la Plaza. A continuación, a principios de los ochenta, todos los estatutos de autonomía del Estado español serían aprobados, salvo los que enviaron los pieds noirs desde los enclaves africanos de Sebta y Mřič, que serían guardados en un cajón en Madrid, como Rabat guardó en otro su solicitud de estudio del estatus de las ciudades rifeñas ante el Comité de Descolonización de la ONU en 1975. 

Los peninsulares en las ciudades rifeñas inmediatamente harán de los rifeños de las plazas el objetivo de su campaña racista y colonialista, maltratándolos en pogromos salvajes (1975, 1979) que originarán la huida de muchas familias rifeñas al otro lado de la frontera. Paralelamente las autoridades coloniales de la Plaza (entonces de la derecha) emitirán leyes racistas contra los rifeños, como la prohibición en 1979 a los nacionalizados en las colonias de poder comprar viviendas en Sebta y Mřič pero sí en la metrópoli española, o el establecimiento en 1981 de permisos de trabajo restringidos para los nativos provistos de la Tarjeta de Estadística que permitían el despido sin indemnización y acababan con sus periodos cotizados, o la reforma del Código Civil en 1983 que eliminaba el derecho de suelo (ius solis) haciendo extranjeros a los niños nativos rifeños.


 

SEGUNDA FASE. Movimiento del 85 VS Movimiento colonialista. Mřič en reflexión (1985-1991) 

El esfuerzo colonialista de los pieds noirs españoles en las ciudades rifeñas de Sebta y Mřič culmina cuando los parlamentarios por Mřič (ya del PSOE) aprovechan la promulgación de la Ley de Extranjería (verano de 1985) para ocultar al Gobierno del Estado español la situación administrativamente apátrida de la mayoría de los nativos rifeños y formalizar su situación de extranjeros, planeándose una oleada de deportaciones masivas. Así, el sector pied noir consiguió a través de sus parlamentarios hacer de la Ley de Extranjería de 1985 un proyecto de Solución Final a lo que indisimuladamente llamaban “el problema musulmán de Melilla”. 

El 23 de noviembre de 1985, se iniciaba en respuesta el Movimiento de 1985, por el que miles de rifeños reclamaron la igualdad de derechos en la ciudad, en un movimiento que nació del débil progresismo español (Regeneración Socialista) existente en la colonia de Mřič.

Cuando el Estado español se replanteó la aplicación de la Ley de Extranjería (10 febrero de 1986) estos colonos fundaron un grupo terrorista, la LLM (Lucha por la Liberación de Melilla, un OAS melillense) que se propuso volar la Delegación del Gobierno. Ante esa amenaza terrorista procolonialista, el Gobierno español retrocedió en su plan de integración, enviando a Mřič a un antiguo comisario franquista, Manuel Céspedes, que en Madrid ya estaba relacionado al terrorismo de Estado (GAL), según denuncias posteriores del Comisario de Policía Luengo, al que Céspedes nunca se atrevió a denunciar. 

De septiembre de 1986 a febrero de 1987, Céspedes hizo lo posible por aplicar la Ley de Extranjería a los nativos de Mřič y Sebta, motivando que los nativos de Mřič, desamparados, empezaran a reclamar la doble soberanía hispano-marroquí sobre su tierra (noviembre de 1986). Dos meses después, en enero de 1987. Hasan II aparentando abandonar la postura pactada con los españoles en 1975 de esperar la descolonización de Gibraltar, dio un golpe de efecto instando al Gobierno español a crear un «grupo de reflexión hispano-marroquí sobre el futuro de Sebta y Melilla». Con un calculado silencio, obviaba otra vez recurrir al Comité de Descolonización. 

En plena comparsa internacional, ese mes de febrero de 1987, con todos los dirigentes nativos de Mřič encarcelados por la Policía de Céspedes o en el exilio, se anuncia que para el próximo mes, el monarca alaoui denunciaría la situación de apartheid colonial que vivían los rifeños de Sebta y Mřič a nivel internacional. En correspondencia, los hogares rifeños de Mřič anuncian que celebrarán el día del Trono y la prensa española generará la alarma suficiente en la ciudad, para que el Estado español, representado en Céspedes, pueda desarticular al activo movimiento procolonial peninsular. Céspedes, reunirá a los representantes de los pieds noirs en Madrid, y tras conseguir su apoyo desarmará al grupo terrorista LLM.

Neutralizado el sector pied noir, Céspedes podía excarcelar a los presos políticos nativos, sin temer una insurrección colonial. Ejerciendo a su vez esos presos, ganados al colonialismo, un papel fundamental en la desmovilización de los rifeños de la Plaza. Al mismo tiempo, el líder melillense Omar Duddú era alejado por Rabat del panorama melillense, habilitándosele un simbólico despacho en la capital marroquí.

Pacificada la ciudad, Marruecos metía en un cajón su propuesta de reflexión mientras el Estado español iniciaba cómodamente el proceso de nacionalización extraordinario del colectivo musulmán. Un año después, el Estado colonial español deleitaría al marroquí con unos generosos préstamos militares, con los que se considera superada oficialmente la crisis de 1987.

 TERCERA FASE. La Marcha Azul y la renovación del colonialismo peninsular (1991-1997) 

Para 1988, el Estado español, encarnado en el Delegado del Gobierno Manuel Céspedes Céspedes, había descuajeringado tanto al movimiento rifeño de 1985 como al movimiento colonialista de los pieds noirs. Aunque éstos sólo experimentaron un periodo de confusión, en el que aprendieron (o les hicieron aprender) que los rifeños de las plazas eran una línea roja. 

Si en las elecciones de 1986, para conseguir el poder parlamentario en la Ciudad, los candidatos de CP (luego PP) había asaltado con hordas de pieds noirs la Delegación del Gobierno español en aras de frenar la nacionalización de los rifeños; en las elecciones municipales de mayo de 1991, el candidato del PP, Ignacio Velázquez, militar procedente de Granada, llamaría a la vuelta de las movilizaciones de pieds noirs, llegando a enaltecer el no respeto a las leyes y las acciones de sabotaje contra el Estado impidiendo el aterrizaje de aviones y el atraque de barcos desde el enclave colonial. Tres días después, otro derechista desde la Metrópoli, Federico Trillo, aconsejaba la insumisión fiscal del Ayuntamiento del Mřič para que la Metrópoli incluyera a las colonias en el Estado autonómico español. Ignacio Velázquez usaba una dialéctica que estremecía a una ciudad aún traumatizada por las acciones del grupo terrorista LLM durante el infausto año 1986. 

El asalto al cielo parlamentario en 1986 por los derechistas Carlos Benet y Sánchez Usero, se repitió con el PP de Ignacio Velázquez en 1991, cuando este personaje consiga tomar el poder municipal en un gobierno de coalición con la extrema derecha del Partido Nacionalista Español, una formación procedente de APROME, la fachada política del grupo terrorista LLM, cuyo líder, Juan Diez de la Cortina, acabó entre rejas cuando se encontraron explosivos a la organización. 

El PP de Velázquez haría de la defensa del colonialismo español en Mřič su principal baza siendo respaldado por los demás partidos, como en 1985 todos los partidos se unificaron en torno al PSOE en la defensa de la Ley de ExtranjeríaSi en los setenta y ochenta el objetivo eran los moros, en los noventa el objetivo era el Rey de España, Juan Carlos I, a quien en calidad de máxima autoridad militar exigían que tomara el poder y obligara al Gobierno de Felipe González a que incluyera a las colonias de Sebta y Mřič en el Estado autonómico español. 

Así, nada más ocupado el Consistorio de Mřič por los jóvenes radicales colonialistas se ordenaría la retirada de la estatua del Rey Juan Carlos I de una plaza pública mientras mantenían la del General Francisco Franco. El reinicio del movimiento colonialista se iniciaría el 17 de septiembre de 1991, cuando el gobierno de coalición con la extrema derecha estatuya como día de Mřič, el supuesto día de su conquista por Pedro de Estopiñam (imagen debajo de este parrafo). Día no celebrado ni en la época del protectorado ni durante el franquismo posterior, y que como celebración fue urdido en los años setenta por la extrema derecha ultracolonialista (APROME) en Mřič, como modo de ofensa a la población rifeña.

Un día después, el presidente de la extrema derecha melillense (PNE) volvía arremeter contra el Rey Juan Carlos I por la firma del Tratado de Amistad hispano-marroquí. Se le sumaría el senador derechista por Mřič, Carlos Benet, que tras acusar al Rey español de estar cautivo anunciaría que como Senador no acudiría a la inauguración del nuevo edificio del Senado por el Rey. Carlos Benet es el que ya en 1987 profanó la dignidad del Senado del Reino de España llamando “delincuente” al mártir rifeño por la democracia Mhamed Hammou poco después de ser asesinado a tiros por racistas españoles nunca condenados.


 

Las movilizaciones de los pieds noirs se habían recuperado tras el letargo de 1987. El 26 de septiembre, las Plataformas Proautonómicas, claramente vinculadas a la administración colonial, comunicaban su intención de marchar sobre Madrid. El Alcalde Ignacio Velázquez Rivera, sería totalmente explícito:

«Pedimos ser igual al resto, porque la autonomía es para nosotros una cuestión de supervivencia. Ahora con separación geográfica DE LA METRÓPOLI podemos ser considerados como territorio colonial, según la disposición 1.541 de la ONU (...) los estatutos reforzarán nuestra españolidad»

El Ayuntamiento de la Ciudad de Mřič y los parlamentarios solicitaron la Audiencia con el Rey y el 15 de noviembre miles de peninsulares establecidos en Sebta y Mřič se desplazaron a la capital del Reino de España. Como en la contramanifestación racista del 6 de diciembre de 1985 (imagen debajo de este parrafo), la llamada Marcha Azul de noviembre de 1991 estuvo minuciosamente organizada por la élite burocrática de los dos enclaves coloniales.

Así, de la misma manera que, mediante el baqueteo constante, el infausto año 1986, los pieds noirs de Sebta y Mřič consiguieron frenar un año el proceso de nacionalización extraordinario de nativos rifeños, a lo largo de la legislatura de 1991-1995 consiguieron que las Cortes Generales del Reino de España aprobaran un limitado Estatuto de Autonomía que hacía a Sebta y Mřič Ciudades Autónomas. Fue una victoria para esos escombros del mundo colonial. El resultado de una lucha a brazo partido contra un inexorable proceso de descolonización de los territorios de la antigua Dirección General de Plazas y Provincias Africanas (Sidi Ifni, Sahara español, Guinea española, Sebta y Mřič). Una lucha que se había exacerbado tras la muerte del dictador Francisco Franco, evidenciando la extrema relación entre el colonialismo y el fascismo. 

A partir de marzo de 1995, la retrocesión de las ciudades rifeñas a Marruecos ya no podría hacerse mediante un simple tratado internacional aprobado por mayoría simple en las Cortes Generales del Reino (Art. 94.1 c) ). Las ciudades de Sebta y Mřič quedaban definidas de manera explícita como solares de la Nación española, y por tanto parte de la patria común e indivisible de todos los españolesEn efecto, quedaba dificultado al máximo un proceso descolonizador pactado entre los Estados marroquí y español al margen de la ONU, al requerir cualquier tratado internacional una reforma previa de los Estatutos de Autonomía de Mřič y Sebta con la mayoría absoluta de las dos cámaras, tanto el Congreso como el Senado. 

La última fase del proceso pro-colonialista (1991-1995), capitaneado por el PP de Ignacio Velázquez, cogió también de improviso a Marruecos que no actuaría hasta 1994, nombrando Gobernador simbólico de Mřič al líder melillense Omar Duddú exiliado en Marruecos. También desempolvó Rabat la proposición de crear un grupo de reflexión hispanomarroquí, que inmediatamente sería bien acogida por el líder cebtí Mohamed Ali, firmante de los acuerdos del 10 de febrero de 1986 por los que se inició el proceso nacionalizador extraordinario del colectivo musulmán de Ceuta y Melilla. Una vez más, el Estado alaoui se resistía a iniciar un proceso formal de descolonización a través del Comité de descolonización de la ONU, mientras el Estado español se esforzaba en seguir distinguiendo sutilmente a las ciudades rifeñas del resto del territorio español, pues Sebta y Mřič no serían Comunidades Autónomas sino Ciudades Autónomas, para las que su Metrópoli se reservaba las atribuciones legislativas que tienen todas las Comunidades Autónomas del Estado español. Con una apariencia de autonomía en las ciudades rifeñas seguía primando el Estado centralizado franquista. El archipiélago rifeño careció y carece hasta el día de hoy de consideración alguna. 

Los rifeños de Sebta y Mřič, ya a los inicios del Movimiento de 1985, concretamente en diciembre de 1985, capitaneados por el propio Duddú, se habían puesto del lado de las reivindicaciones peninsulares, apoyando un Estatuto de Autonomía para Mřič en el seno del Estado español que incluyera también la lengua cultura árabe y tamazight. Tras el trauma de 1986, y conseguido el objetivo de nacionalización española, los nativos se centrarán en las mejoras sociales de los barrios. Las reivindicaciones de los peninsulares no serán tomadas en su detrimento. Pasaban por alto, consciente o inconscientemente que la consideración de Mřič como parte de la patria común e indivisible de todos los irumiien les hacía automáticamente extranjeros nacionalizados en la tierra de sus antepasados. Razón por la que su líder Omar Duddú, en abril de 1994, desde el exilio, aconsejaría a los centenares de melillenses que fueron a la celebración de su nombramiento honorífico, que no se implicaran en ese proceso.

La tercera fase de las movilizaciones colonialistas de los pieds noirs de Sebta y Mřič se inició el 17 de septiembre de 1991 cuando las instituciones que son de todos se pusieron al servicio de una conmemoración racista. El broche o sello de esta fase regresiva serán los fastos del 17 de septiembre de 1997, cuando el colonialismo peninsular celebrará por todo lo alto el supuesto V Centenario de la Melilla española. Los últimos pieds noirs podían respirar tranquilos.



REFERENCIAS

- TRONCOSO, A. Ceuta y Melilla. 20 siglos de España. Ed. Vasallo de Humbert, Madrid, 1979
- CARABAZA y DE SANTOS, Melilla y Ceuta. Las ultimas colonias. Ed. Talasa
-Hemeroteca del diario Sur.

         

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