martes, 28 de septiembre de 2021

JUNIO DE 1975: CUANDO LA PLAZA DE TOROS SE CONVIRTIÓ EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

                  Verano de 1975, una mujer que hoy tienen 59 años y entonces tenía 13 añitos, todavía recuerda cómo entonces, viviendo en el territorio marroquí de la tribu melillense deportada de los i3elelíen, una tarde en la que disfrutaba de los últimos momentos de juego antes del atardecer, una familia sobrevino del horizonte. Eran un hombre, una mujer y cinco hijos. Iban cargados de enseres, como si a sus hombros cargaran su propia casa, díjome. Inmediatamente la pequeña avisó a su madre, Tamanant, quien al asomarse no pudo evitar exclamar «¡Arrasullah!»[1]

           ―Assalamu alaikum, Tamanant, hemos tenido que volver de Melilla, encima no hemos encontrado un coche ni nadie que nos ayudara ―Decía la mujer mientras mantenía el ceño fruncido y no podía levantar la cabeza del suelo.  

            ―Pero ¿qué ha pasado?

            ―Mamá, ¿podemos ir a jugar con estas vecinas? ―Interrumpió la niña.

          ―¡No son vecinas, condenada, pertenecen a la tribu! ―En una tribu tamazight es una ofensa llamar a un miembro "vecino" pues todos están unidos por lazos de sangre.

        ―No la regañes Tamanant, es pequeña, id a jugad juntas, sí ―Dijo la mujer deportada para continuar lamentándose ―Nos hemos tenido que ir de Melilla…

        ―Pero, ¿qué ha ocurrido llevabais muchísimos años viviendo en Melilla? 

        Esta familia vivía en el Barrio de los Cuernos. Como la mayor parte de los imaziguen de Melilla, al estar indocumentados, carecían de ningún derecho cívico dentro de la Ciudad y estaban sometidos a la arbitrariedad de las autoridades del momento.

        ―Están haciendo “rijistru”, entran en las casas, lo rompen todo, nos pegan… ―la mujer no pudo evitar romper a llorar― a muchas mujeres vírgenes les han hecho vergüenzas… mi hermana también se ha ido y muchos en Melilla están huyendo.

        Mientras las mujeres hablaban, el marido, Abdeslam, que era miembro de la tribu, donde era conocido como Borondo, buscaba su terreno tribal. En él sólo había una choza sin puertas, casi derruida junto a la casa de mi abuelo, su tío. Tras poner unas cortinillas para lograr cierta intimidad llamaría a su mujer y a sus hijos, melillenses de nacimiento deportados por la barbarie,   «Venga entrad, esta noche la pasaremos cómo podamos y ya mañana arreglaré esto un poco más».

        Han pasado 46 años de esto, pero como otros cientos de melillenses, esta familia no ha vuelto a Melilla, siguen viviendo allá donde tuvieron que exiliarse y lo peor es que nadie les ha pedido perdón.   

        El lector debe estar preguntándose por lo que pasó en Melilla el mes de julio de 1975. Hay capítulos en la historia que los imaziguen de Melilla simplemente han decidido borrar de su memoria. Los que los vivieron, hablan y actúan como si nunca hubieran sucedido. Es como la mujer violada que, aún traumatizada, rechaza que eso le hubiera pasado a ella.

        Una de las mayores infamias contra la población local tamazight de Melilla ocurrió tras los condenables hechos del 26 de junio de 1975. Para contextualizar, habría que decir que estamos en plena agonía de Franco y del franquismo, la época en que diferentes bandas de asesinos como la ETA, el FRAP, el GRAPO, Terra Lliure y, en el Sahara, el Polisario, se ponían de acuerdo para hacer tambalear los cimientos del Estado franquista. Al mismo tiempo, en el plano internacional, Marruecos y Argelia presionaban en la ONU para que se descolonizara no sólo el Sahara sino también Ceuta y Melilla. El miedo entre la población de ascendencia peninsular en ambas ciudades, aun comprensible, rallaba lo patológico.[3]

        Un día después de la expulsión de los colonos portugueses de Mozambique, el viernes 26 de junio de 1975, a lo largo de la tarde, estallarían varios artefactos explosivos en Ceuta y Melilla. Ningún país ni ninguna banda terrorista reivindicaron la acción. Con el tiempo se llegaría a barajar la autoría de ETA, aunque hasta el día de hoy es un misterio. La profesora, Carmen R. García Ruiz, de la Universidad de Almería, apunta en un informe titulado «Origen y Desarticulación del Comité Pro-Frap en Málaga», que el PCE(i), podría haber participado en los atentados desarrollados en Ceuta y Melilla en los setenta.

        Siendo estrictos, en Melilla no hubo ningún atentado,[4] lo que hubo no pasó de un conato o intento que gracias a Dios, no se desarrolló, pues el que individuo no identificado que portaba el artefacto saltó por los aires en la zona del arroyo Farjana, sin lamentarse daño ni muerte alguna más que la del subjeto. A pesar de ello, inmediatamente la población de ascendencia peninsular de Melilla saltó en cólera contra Marruecos y "los promarroquíes", un eterno fantasma melillense.

Pequeño cráter producido por la explosión

        Se dio por sentado que el atentado fue orquestado por Marruecos, que el objetivo era volar la misma ciudad explosionando el artefacto en los depósitos de combustible dela Compañía Shell y que los responsables éramos los nativos imaziguen de Melilla, que entonces estábamos desprovistos de los derechos cívicos más básicos.

        Inmediatamente una masa enfervorecida saldría de sus casas, si bien muchos sólo para concentrarse frente al Ayuntamiento como muestra de repulsa, otros más primarios, se unieron a la policía y el ejército franquistas, para ir a la caza del moro. Estos centenares de civiles armados, es decir paramilitares, serán la cantera de una asociación de extrema derecha españolista y racista llamada APROME, la cual desde entonces hasta entrados los noventa tendrá como objetivo "expulsar a los 15.000 colonos marroquíes establecidos en Melilla", también será fiera contra los que sin ser moros consideraban “traidores y entreguistas”.[5]


        Durante ese mes de julio de 1975, la violencia contra el marroquí se extenderá por las calles de Melilla y el terror se adueñará de los imaziguen de Melilla, los cuales desprovistos de cualquier derecho formal, serán el objetivo de bandas de matones de extrema derecha protegidos por las cloacas franquistas.

        Lo que en teoría era una investigación para saber si algún amazigh melillense tenía relación con los hechos, en la práctica se convirtió en un auténtico pogromo o caza, dedicado a la identificación y detención de “indocumentados”, que por aquel entonces éramos casi todos los imaziguen de Melilla. En este episodio, el barrio más castigado será el Monte Maria Cristina, donde los vecinos más antiguos aún recuerdan los allanamientos, las palizas, secuestros y algunas hablan de violaciones. Los detenidos fueron concentrados en la Plaza de Toros que funcionó como un campo de concentración.

  

        El pánico cundió entre la población nativa melillense y ese julio negro centenares huirían de la Melilla que les vio nacer, muchos para no volver hasta la muerte de Franco y otros, como mi tío Borondo, para no volver jamás.

        En estos momentos de miedo y confusión empero es cuando más brilla el coraje de quienes encaran la tiranía. Así, muchos vecinos aún recuerdan la valentía de un Capitán de la Legión, llamado Hamed, quien opuso resistencia a la turba de franquistas, reforzados por vecinos racistas, cuando profanaron la Mezquita Central. El Capitán Hamed no puso hacer mucho y solo consiguió ser tildado de “moro de mierda y traidor”, pero su acto heroico se recuerda hasta el día de hoy.

        La jarka de barbarie que constituyó el pogromo de 1975 fue aumentando en intensidad hasta ser vista con inquietud por las mismas autoridades militares de la Plaza, marcando la toma de conciencia por parte del que luego será el líder de los amazíes de Melilla, Omar Duddú, que entonces era un joven estudiante universitario marxista en la Facultad de Económicas de la Universidad de Málaga. 37 años después, en 2012, lo recordará de esta manera:

La represión provocó un éxodo hacia Marruecos de miles de melillenses musulmanes, huyendo de la tierra en la que habían vivido, nacido y crecido. El éxodo fue tan numeroso y las consecuencias económicas y políticas, nacionales e internacionales, fueron tan grandes y graves, que el propio Comandante General declaraba unos días más tarde que garantizaba su seguridad al volver a su tierra y sus casas. Omar M. Duddú (2012). La Comunidad Musulmana Melillense: Breve historia y su evolución de 1975 a 2012. Diario Melilla Hoy.

Los pogromos se continuarían a lo largo de toda la década de los setenta alimentados por teorías conspiranoicas entre la población peninsular en Melilla, tales como "la Marcha de la Tortuga" o las supuestas clausulas secretas del Tratado de Madrid por las que se entregaría Melilla en 1980.  

REFERENCIAS

-    Hemeroteca de ABC. Recuperado de https://www.abc.es/archivo/

-    Hemeroteca del grupo EFE. Recuperado de https://efs.efeservicios.com/

-    Martín, Antonio. (viernes, 26 de junio de 2015). 26 de junio de 1975: Ceuta sufrió un doble atentado. Ceuta Reportajes. https://ceutareportajes.blogspot.com/2015/06/26-de-junio-de-1975-ceuta-sufrio-un.html

-      REDACCIÓN DEL FARO DE CEUTA. (20 de enero de 2013). Los cuatro atentados aún por esclarecer. El Faro de Ceuta. https://elfarodeceuta.es/los-cuatro-atentados-aun-por-esclarecer/



[1] Formula exclamatoria tradicional entre los imaziguen. Lit. “Oh, Enviado!!” (referido al profeta Muhammad SWS.

[3] Los sefardíes cebtíes y melillenses hacía ya décadas que habían abandonado sus hogares para hacerse israelíes. 

[4] En Ceuta sí que podemos hablar de una cadena de cuatro atentados a lo largo de los setenta, con sospechas de una posible implicación de la banda terrorista GRAPO

[5] APROME lejos de ser ilegalizado concurrirá a las elecciones hasta 1999.

[6] Hubo varios pogromos o cazas del moro más a lo largo de los setenta y ochenta.





         

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